Tomé tu foto, mientras recordaba lo que te dije en el aeropuerto. Creo que te dije que no me olvidaras, que siempre pensaras que aunque las cosas terminaran de este modo, tu vida en la mía había sido una nueva existencia. También recuerdo que lloraste, no dijiste nada y te fuiste a la puerta de embarque.
Maneje muy lento mientras volvía al departamento, creo que llovía, e iba un poco taciturno, de hecho me apresuraban los vehículos que iban detrás de mí, tocando sus claxon.
Llegué y sin querer al entrar dije “estoy acá”, y recordé como un disparo que te habías ido a otro lugar. Vuelvo a tomar tu foto, encuentro que me sonríes mucho con la mirada, tus labios permanecen sellados, mientras tu pelo cae como lluvia por tu rostro.
Hago memoria de cómo te conocí, como nos encontramos en aquella esquina, tu detenida con las manos tomadas, en esa postura infantil, y que yo temerosamente me acerqué. Era otoño, mi estación preferida, era otoño, me dijiste “hola”, era otoño, yo te respondí.
Ya no hay caso seguir haciendo memoria, los besos, abrazos son como estrellas fugaces frente mis ojos, y más aún recuerdo en mi piel tus manos, tus besos y todo el amor que desplegábamos en cualquier sitio donde el cariño se entregaba de forma horizontal.
Salí del departamento y caminé por esa avenida, donde nos juntamos un día y te dije “vive conmigo para siempre”, y al ver que la palabra estaba rota, lloré, mire el suelo y sentí que moría. Pero ahí mismo, al parecer un mal sueño, vi tus pies, mire hacia arriba, ya no llovía, habían unas manos, esas mismas manos tomadas, me sonreías llorando, yo sólo te abracé.
Gracias.
Septiembre 4, 2009...12:25 am
sunshower…
Saltar a Comentarios



