Derecho a la Vida

Por: Andrés Suazo Sandoval

Concepción, ¿Qué es la concepción?, ¿Cuándo ocurre la concepción? Tanto nos hemos enfocado en saber cuando ocurre la concepción, que olvidamos lo importante qué es este acontecimiento. Puede ser que con la insensibilidad que nos está caracterizando tanto como personas del nuevo milenio carecemos de la comprensión que es necesaria para entender lo fundamental que es la “vida”. Con tantas películas, series, las mismas noticias que muestran crímenes contra la humanidad hemos adquirido la precaria filosofía de “que sí no me pasa a mí, no me importa”. Por lo cual recordemos que “la vida es la razón de todo” y es tan básica esta frase que es reversiblemente proporcional a su comprensión, por lo cual es extrañamente razonable que muchas personas olviden que viven y que eso es una gracia divina, o como cualquiera quiera llamarla, pero es el hecho más fundamental que nos caracteriza a cualquier persona.

Enfocándonos en otro punto hay que recordar que transformamos el acto sexual en algo tan banal que buscamos el placer sin la responsabilidad que esto conlleva, la procreación. Por lo cual me nace la siguiente pregunta: ¿por qué el ser humano tiene la capacidad de procrear? muchas religiones podrían explicar este proceso y también científicos, pero lo importante es que dejamos la idea de procrear y nos quedamos con una idea del “placer”. La sexualidad está en todos lados, antes a un niño se le podía ocultar hasta que tuviese más maduro tanto física como mentalmente y poder explicarle de manera concreta lo que es la sexualidad, ahora las cosas han cambiado; la sexualidad no es la que antes se conocía, ésta se confunde con el erotismo y la morbosidad. No quiero parecer tan cerrado de mente, pero al menos en estos momentos es casi imposible ocultar lo “carnal” a un niño púber, ya que sí no es en la televisión, es en el internet donde observan, y aún así, controlando estos dos medios, serán sus compañeros de escuela que tienen padres que carecen de la voluntad para evitar la no pertinente auto comprensión de estos factores, quienes terminarán contando lo que han visto sin la previa y debida introducción.

¿Pero para qué me enfoque en el tema de la concepción y de la sexualidad? La idea se concreta con que en primer lugar los jóvenes hoy en día no tienen la consciencia básica para entender las responsabilidades que un acto, como una relación sexual, desemboca. En segundo lugar, que al carecer de la educación para comprender dicho actos buscamos los responsables y podemos analizar primero a los padres: que muchas veces son los desinformados o no tienen la capacidad para enfrentar el tema; o también las medidas de enseñanza de los establecimientos educacionales: que no son suficientes, porque realmente se enfocan en que un niño conozca su cuerpo y enseñarle los distintos elementos que podrá necesitar (en damas las toallitas higiénicas y en los varones los desodorantes), en vez de enfocarse en cuáles son las verdaderas consecuencias de sus actos. Falta un profesor que pueda controlar las reacciones que provoca conversar el tema de la sexualidad entre sus alumnos, o eliminar el mismo tabú, etc. Realmente el problema es muy grande y se enfoca en distintos puntos de vistas. Por lo cual nuestro joven sin tener idea que puede lograr con un acto, que es realmente la responsabilidad de tener un hijo y todas sus variantes que esto afecta, realiza el acto sin premeditación y se lanza en la búsqueda de ese supuesto “placer”.
Claro, hoy en día el “placer” sí puede tener su espacio en una pareja e incluso en personas que no tengan relación, y ¿cuáles han sido sus aceptaciones? Los métodos anticonceptivos. Comenzamos con uno de lo más clásicos y emblemáticos, el condón. El condón tanto femenino y masculino es una de las medidas más seguras de prevención de enfermedades de transmisión sexual y de embarazos no deseados. Después tenemos al siguiente más común que es la píldora anticonceptiva, método que previene la fecundación del óvulo (ovocito II, conocido científicamente). Y actualmente la no menos ponderada “Postinol” llamada coloquialmente como “la píldora del día después” que impide la supuesta concepción dentro del útero femenino.

Pero cabe mencionar que aunque la educación o las mismas instituciones gubernamentales (como el Ministerio de Salud) se esfuerza en explicar estos conceptos y que nuevamente estamos en una discusión eterna de ¿cuándo ocurre la concepción?, de nuevo no nos damos cuenta que estamos dejando a un lado lo más importante: la vida. Así evoluciona la sociedad o mejor dicho puedo decir que involuciona. La vida jamás tiene que olvidarse, bajo ningún pretexto, no tan sólo por ser algo moral y científico, si no que sin vida no somos nada. Y aquí es en donde me enfoco en los Derechos. Los Derechos en cierta medida los transformamos para sacar de un contexto moral, privado, pasivo a una regla social a un contexto jurídico, público, coercitivo. Entonces ¿qué hacemos?, tomamos el concepto de la vida y lo transformamos en un Derecho, en un Derecho de primera generación, un Derecho fundamental y lo elevamos al carácter de Constitucional (Artículo 19 n° 1 de la Constitución Política de la República) para asegurar su perduración. Pero también creamos otras normas para proteger la existencia del ser en potencia como el artículo 75 del Código Civil que protege la existencia del que está por nacer, y otras normas como las del Código Penal que castigan el aborto, el Código Sanitario que también sanciona el aborto terapéutico. Personalmente a mi me parece increíble que hayamos que haber hecho una ley sobre el derecho a nacer, vivir, existir. No hallo lógica en esto, pero lamentablemente los chilenos estamos muy mal acostumbrados a ver en la ley reglas que deberían ser de consenso social.

Finalizando ya todo este análisis, ¿Qué afecta cuando ocurre la concepción? ¿Qué concierne que sí “la píldora del día después” es abortiva o no? ¿Qué importancia tiene que sí existen hijos no deseados?, lo importante no es cuestionarse más el hecho de qué es la vida, sino comenzar a valorarla y dar oportunidades verdaderas, de que sí ese ser en potencia (embrión) tiene el Derecho de vivir, que viva dignamente, que tenga un hogar estable, una educación debida, su salud asegurada y un bienestar en su vivir que le enseñe a valorar la vida y también hacerse responsable de sus actos.