Monografía / I. Jofré

“Es más bien una teología en la que el hombre habría tomado el lugar de Dios” G. Bataille

No es un misterio para nadie que el Cristianismo o la idea de Dios, como ser creador omnipotente, no sea igual que hace dos siglos atrás. Las grandes calamidades ocurridas entre mediados del S XIX y principios del S XX (guerras civiles, guerras mundiales, etc.), trajeron como consecuencia entre otras cosas, el cuestionamiento de diversos aspectos, entre ellos: la existencia de Dios.
Una de las respuestas que surgieron a estos cambios fueron las Vanguardias, movimientos artísticos llenos de innovaciones, que reflejaron las problemáticas de una sociedad; que ya no se identificaba con el arte anterior, y que sintió la necesidad de medios de expresión acordes a las circunstancias.
Una de estas Vanguardias fue el Creacionismo, que cronológicamente fue la primera en Latinoamérica. Tuvo como mayor exponente a Vicente Huidobro, escritor y poeta de nacionalidad chilena que vivió muchos años en Francia, donde tuvo la posibilidad de empaparse de toda su cultura y nuevas tendencias artísticas. Influenciado por autores como Mallarmé, Verlaine y Baudelaire, Huidobro escribe obras extraordinarias que denotan su genialidad y reflejan su nueva visión de la vida, critica fuertemente la religión católica y el rol que Dios ocupa en la sociedad. El texto que le permitió dar un paso en este sentido es un poemario denominado Adán, en el cual plasma su absoluta fe en las ciencias y comienza su tarea por usurpar el poder creador de Dios y ocupar entonces su lugar.
Anterior a estos movimientos, Friedrich Nietzsche, filósofo alemán del S XIX, plantea en muchos de sus libros la “muerte de Dios”; esta conocida frase aparece en libros como La gaya ciencia y Así habló Zaratustra. Al decir esto Nietzsche se refiere a que la idea de Dios ha muerto, que ya las personas no creen ciegamente en lo que la Iglesia Católica dice y afirma; las personas comienzan a dudar y a buscar explicaciones científicas para todo lo que antes se respondían con la palabra de Dios. Este autor propone además que es el hombre quien crea a Dios y no al revés, como una necesidad de refugiarse en un ser superior, pero que ya no satisface las necesidades de los hombres “¿Es el hombre tan sólo un error de Dios?¿o es Dios tan sólo un error del hombre?” (Nietzsche, El ocaso de los ídolos; pág.3).
Con las ideas de ambos autores se puede concluir que la facultad creadora de Dios ha muerto y que ahora es el turno del hombre de crear un mundo como él quiera verlo, basándose en las normas morales que él estime convenientes, sin tener que dar cuenta de sus acciones a nada ni a nadie. Y dando paso a las explicaciones científicas en relación a la creación de la tierra y el cosmos en general.
Huidobro escribe en 1914 su Manifiesto Non Serviam, en el cual se aprecian aspectos fundamentales del Creacionismo, empezando por ver al artista como creador y no imitador de la Naturaleza:
“Y he aquí que una buena mañana, después de una noche de preciosos sueños y delicadas pesadillas, el poeta se levanta y grita a la madre Natura: Non Serviam (…) El poeta en plena conciencia de su pasado y de su futuro, lanzaba al mundo la declaración de su independencia frente a la naturaleza.
Ya no quiere servirla más en calidad de esclavo.
El poeta dice a sus hermanos: “Hasta ahora no hemos hecho otra cosa que imitar al mundo en sus aspectos, no hemos creado nada. ¿Qué ha salido de nosotros que no estuviera antes parado ante nosotros, rodeando nuestros ojos, desafiando nuestros pies o nuestras manos?”
“Hemos cantado a la Naturaleza (cosa que a ella bien poco le importa). Nunca hemos creado realidades propias, como ella lo hace o lo hizo en tiempos pasados, cuando era joven y llena de impulsos creadores”.
“Hemos aceptado, sin mayor reflexión, el hecho de que no puede haber otras realidades que las que nos rodean, y no hemos pensado que nosotros también podemos crear realidades en un mundo nuestro, en un mundo que espera su fauna y su flora propias. Flora y fauna que sólo el poeta puede crear, por ese don especial que le dio la misma Madre Naturaleza a él y únicamente a él”.
Non serviam no he de ser tu esclavo, madre Natura; seré tu amo. Te servirás de mí; está bien. No quiero y no puedo evitarlo; pero yo también me serviré de ti. Yo tendré mis árboles que no serán como los tuyos, tendré mis montañas, tendré mis ríos y mis mares, tendré mi cielo y mis estrellas.
Y ya no podrás decirme: “Este árbol esta mal, no me gusta ese cielo…, los míos son mejores”.
Yo te responderé que mis cielos y mis árboles son los míos y no los tuyos y que no tienen por que parecerse. Ya no podrás aplastar a nadie con tus pretensiones exageradas de vieja chocha y regalona. Ya nos escapamos de tu trampa.
Adiós, viejecita encantadora; adiós, madre y madrastra, no reniego ni te maldigo por los años de esclavitud a tu servicio. Ellos fuero la más preciosa enseñanza. Lo único que deseo es no olvidar nunca tus lecciones, pero ya tengo edad para andar solo por estos mundos. Por los tuyos y por los míos.
Una nueva era comienza. Al abrir tus puertas de jaspe, hinco una rodilla en tierra y te saludo muy respetuosamente.”(Huidobro, Vicente. Non serviam Pág.243)

Gracias a este Manifiesto, podemos darnos cuenta de la forma en que Huidobro muestra la función del poeta o del artista como creador y como decide “escapar” un poco de las cosas establecidas, de lo ya creado. Personaliza a la naturaleza para criticarla de una manera desafiante que sugiere la creación de nuevos espacios, nuevas realidades con elementos nuevos. El poeta invita al lector a crear su propio mundo sin regirse por las normas implantadas, sino dejando fluir libremente su espíritu y creatividad acorde con sus propias necesidades.
“La historia del arte no es sino la historia de la evolución del Hombre-Espejo hacia el Hombre-Dios, y que al estudiar esta evolución uno veía claramente la tendencia natural del arte a separarse más y más de la realidad preexistente para buscar su propia verdad, dejando atrás lo superfluo y todo lo que puede impedir su realización perfecta” (La creación pura; 244)
Huidobro en su escritura busca el cambio del Hombre-Espejo que copia todo lo que ya existe, en un Hombre-Dios que crea lo un mundo a partir de lo que ve y que desea cambiar del mundo en el que vive. Este surgimiento de un “Hombre-Dios” como creador, que se contrapone a la figura de Dios como creador y a la del hombre como simple observador y actor pasivo de su vida; se aprecia también en la obra de Nietzsche, quien plantea el nacimiento del super-hombre luego de la “muerte de Dios”; el cual seria capaz de crear su propio sistema de valores separando lo bueno de lo malo según su propia voluntad, de la misma forma que Huidobro plantea que debe ser el poeta creador.
Y Zaratustra habló así al pueblo:
Yo os enseño el superhombre. El hombre es algo que debe ser superado. ¿Qué habéis hecho para superarlo?
Todos los seres han creado hasta ahora algo por encima de sí mismos: ¿y queréis ser vosotros el reflujo de ese gran flujo y retroceder al animal más bien que superar al hombre? (…) El superhombre es el sentido de la tierra. Diga vuestra voluntad: ¡sea el superhombre el sentido de la tierra!
¡Yo os conjuro, hermanos míos, permaneced fieles a la tierra y no creáis a quienes os hablan de esperanzas sobre terrenales! Son envenenadores, lo sepan o no.
Son despreciadores de la vida, son moribundos y están, ellos también, envenenados, la tierra está cansada de ellos: ¡ojalá desaparezcan!
En otro tiempo el delito contra Dios era el máximo delito, pero Dios ha muerto y con Él han muerto también esos delincuentes.” (Nietzsche, Friederich. Así habló Zaratustra,pág.5)
Nietzsche se refiere a que la humanidad debe dar un gran paso, ser otro hombre, uno nuevo, capaz de representar las nuevas necesidades de toda una sociedad ahora sin Dios, sin normas, sin religión.
“En otro sentido se da, en los más diversos lugares de la tierra y brotando de las más diversas culturas, un logro continuo de casos singulares y con los cuales un tipo superior hace de hecho la presentación de sí mismo: algo que en relación con la humanidad en su conjunto es una especie de superhombre” (Nietzsche, Friedrich. El Anticristo pág.33)

Por otra parte Huidobro, muestra en su poemario Adán como se burla de los personajes bíblicos, y como crea sus propios personajes con las características que el cree debieran ser las de “el primer hombre sobre la tierra”.
Antes de empezar la lectura de este poema debo algunas advertencias.
Mi Adán, no es el Adán bíblico, aquel mono de barro al cual infunden vida soplándole la nariz; es el Adán científico. Es el primero de los seres que comprende la Naturaleza, el primero en el cual se despierta la inteligencia y florece la admiración.
A ese primer inteligente y compresor le doy el nombre bíblico de Adán.
Mi Adán entonces viene a ser aquel estupendo personaje a quien el gran Metchnikoff ha llamado “el hijo genial de una pareja de antropoides”. (Adán; pág.23)
En este mismo poemario se puede ver lo importante que eran las teorías científicas para Huidobro y como implícitamente está negando las teorías de la Iglesia Católica en relación al surgimiento de la vida en la tierra.

Y Adán mirando las olas que subían
le pareció lejanamente que sentía
una tendencia al mar en todo su organismo,
como si el mar a gritos le dijera:
Tú saliste de mi, tu eres yo mismo
y mis aguas salobres son tu esencia.
Tú eres algo mío, más que de la tierra
tú, Adán, que ahora me contemplas,
que ahora estás en mis orillas
escuchando mi música divina.(Adán; pág.47)

Luego Huidobro hace alusión al mar como creador del mundo, y el protagonista le habla al mar, como el Adán bíblico le hablaría a Dios.

Y Adán sobrecogido
ante el padre de todos los prodigios,
ante el padre de la fuerza y el nervio,
origen y término
de todo universo
miró las olas con sus ritmos flancos( Adán; 48)

Nietzsche critica al Cristianismo burlándose de Dios mismo y postula que “matando” a Dios, también se mata las leyes morales, que norman la vida de las personas, por lo que el nuevo hombre debe regirse según sus propios criterios, según lo que él sienta o crea que es lo más conveniente. Ataca a los cristianos y los enfrenta con el superhombre especialmente en su libro póstumo El Anticristo. “Al cristianismo no se lo debe adornar ni engalanar: él ha hecho una guerra a muerte a ese tipo superior de hombre, el ha proscrito todos los intentos fundamentales de ese tipo, él ha extraído de esos instintos, por destilación, el mal, el hombre malvado”(34) Otra forma de crítica es tachando al cristianismo como “religión de la compasión”, esto puede explicarse a partir de su biografía, ya que él vivió en una época fuertemente marcada por una religiosidad excesiva y estricta lo que ayudo a formar su clara opinión frente al tema.

Al cristianismo se le llama religión de la compasión.- La compasión es antitética de los efectos tonificantes, que elevan la energía del sentimiento vital: causa un efecto depresivo. Uno pierde fuerza cuando compadece. Con la compasión aumenta y se multiplica aún más la merma de fuerza que ya el padecer aporta en sí a la vida. El padecer (Leiden) mismo se vuelve contagioso mediante el compadecer (Mit-leiden) (…) Suponiendo que se mida la compasión por el valor de las reacciones que ella suele producir, su carácter de peligro para la vida aparecerá a una luz mucho más clara todavía.(Friederich, Nietzsche.El Anticristo.pág.33)

El Cristianismo hace que las personas sientan compasión de sí mismas y de las personas que las rodean, lo que para Nietzsche resulta una característica sumamente negativa en la humanidad, así mismo ve que la religión corrompe a las personas cuando estas pierden sus instintos y es precisamente esto lo que se logra con el exceso de compasión; pérdida del amor propio, ya que sienten que todo lo que les pasa es por obra divina y no por que ellos lo elijan, puesto que no tienen autonomía a la hora de tomar decisiones.
Otra de las cosas que Nietzsche critica es como la “moral” del cristianismo va en contra de los cursos normales de la Naturaleza y de cómo siempre quiere castrar el deseo en sus seguidores en lugar de “espiritualizar, embellecer, divinizar un deseo”. En este sentido se conecta con la obra Huidobriana, ya que plantea que el poeta es un pequeño Dios que debe crear su propio mundo y no centrarse en el ya existente como lo ha hecho hasta ahora y a través de poema dejar fluir los deseos que el cristianismo prohíbe.
Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.
Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.
Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.
Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema ;

Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.
El Poeta es un pequeño Dios. (Huidobro, Vicente. “Espejo de agua”, Antología. Pág 42)

En este fantástico poema se aprecia la genialidad del autor además de ejemplificar claramente lo que es el Creacionismo y lo que el autor espera de la poesía y de sus exponentes.
Es preciso aclarar que Huidobro plantea rebelarse contra la naturaleza, pero de forma aparente creando mundos paralelos en los cuales las leyes las ponga el poeta creador.

Nosotros debemos dirigir nuestra atención sobre este punto, pues la época que comienza será eminentemente creadora. El hombre sacude su esclavitud, se rebela contra la naturaleza como otrora Lucifer contra Dios: pero tal rebelión es sólo aparente: pues nunca el hombre ha estado más cerca de la naturaleza que ahora, en que no trata ya de imitarla en sus apariencias, sino de proceder como ella, imitándola en el fondo de sus leyes constructivas, en la realización de un todo, en su mecanismo de producción de formas nuevas. (Huidobro, Vicente. La creación pura, ensayo de estética. Antología; pág.254)

Finalmente ambos autores niegan la existencia de Dios, sobre la base de diversos conceptos que fueron explicitados en este trabajo; tanto para Huidobro como para Nietzsche es imprescindible destruir para poder crear. El filósofo alemán plantea el surgimiento del Superhombre, como respuesta a la “muerte de Dios” y por consiguiente a la de las doctrinas del cristianismo especialmente las normas morales.
El poeta chileno por su parte plantea la transición del Poeta Espejo al Poeta Dios, ocupando de esta forma el lugar que tiene Dios, si se habla de crear. Las bases de su Creacionismo están plasmadas en el Manifiesto Creacionismo, de cual añadiré fragmentos, para concluir este trabajo.

El creacionismo no es una escuela que yo haya querido imponer; el creacionismo es una teoría estética general (…) “El reinado de la literatura ha terminado. El siglo veinte verá nacer el reino de la poesía en el verdadero sentido de la palabra, o sea de creación, como la llamaron los griegos, aunque ellos no llegaron jamás a realizar su definición”(…) “Un sentimiento tan vivo que, semejante al espíritu de una planta o de un animal, tiene una arquitectura propia, embellece la naturaleza con una cosa nueva”(…) “Si el hombre ha sometido los tres reinos de la naturaleza, el mineral, el vegetal y el animal, ¿Por qué razón le sería imposible agregar a los reinos del mundo, su propio reino, el reino de sus creaciones?”(Huidobro, Vicente. Manifiesto Creacionista, Antología. Pág.259)

Ilsen Jofré Seguel

Bibliografía:

-Bataille, Georges. Hegel, la muerte y el sacrificio. Extraído del sitio de internet www.elaleph.com
-Huidobro, Vicente. Antología. Editorial Zig-Zag. Santiago de Chile, 1945.
-Huidobro, Vicente. Obras poéticas selectas. Volumen I, Editorial del Pacífico S.A., Santiago de Chile, 1957.
-Nietzsche, Friederich. Así habló Zaratustra. Extraído del sitio de internet www.cervantesvirtual.es
-Nietzsche, Friederich. El Anticristo. Editorial Alianza, Madrid, 2001.
-Nietzsche, Friederich. El ocaso de los ídolos. Extraído del sitio de internet www.espartaco.cjb.net

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